lunes, 5 de diciembre de 2011

Psicoliteratura

Como no puedo permitirme pagar un psicólogo, lo que hago es sentarme, relajarme y leer un libro. En mi vieja butaca de piel carmesí y con la manta de cuadros azules, me enciendo un habano al pie de la chimenea, la habitación se llena de sombras salvajes de humo y fuego. Cojo un libro cualquiera de mi pequeña biblioteca. Tapa dura de cuero, papel antiguo del siglo pasado. Acaricio el lomo, hay unas letras gravadas de color dorado. Me adentro en la historia dejo a un lado mis pensamientos, mi imaginación vuela con la literatura antigua y paseo por las calles de lineas de palabras infinitas. Paralelamente mi cuerpo va recogiendo sensaciones mágicas. Tras la ventana, en la vida real, empiezan a caer copos de nieve, el día se oscurece y las farolas alumbran las aceras. Me levanto y leo unas palabras en voz alta:

"Olvido en que mundo vivo y cierro los ojos. Te veo, te recuerdo y te siento a mi lado. El fuego que me dabas con tus besos y tus caricias, cuando me susurrabas al oído. Han pasado veinte años ya, pero espero el resplandor de la muerte para que me lleve junto a ti. Es todo lo que me queda."


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