miércoles, 10 de agosto de 2011

Ahadna de Delos


Elegida por los dioses, la sacerdotisa Ahadna, viajó a la mítica isla de Delos, en mitad del mar Egeo, entre las islas de Syros y Mykonos. El oráculo de Delfos la enviaba allí para hacerse cargo del Santuario de Apolo. Allí se encargaría de venerar al dios y acoger a los peregrinos.

Años antes, paseando por el monte Parnaso, la Sibila le contó la historia que Delos era uno de los lugares más sagrados del mundo antiguo. Era una isla flotante que Zeus ató con cadenas al fondo del mar, para convertirla en un lugar seguro para Leto que estaba perseguida por los celos de la diosa Hera, allí Leto dio a luz a Apolo y Artemisa. A partir de ese momento Ahadna, tenía claro que su principal deseo era poder vivir y morir en la isla del dios Sol.

A su llegada se sacrificaron en el altar del santuario doce bueyes y veinte cabras bañados en laurel. Después todas las gentes de Délos se concentraron en el ágora. La noche fue larga, con celebraciones a las Musas, bebiendo y comiendo hasta el amanecer.

Mientras todos dormían, Ahadna paseaba por la que iba a ser su nueva casa. Subiendo por la alta escalinata principal, veía las grandes columnas que aguantaban el entablamento con sus frisos decorados y encima de este, el bello frontón con las imágenes de Zeus, Leto y Artemisa. Y en lo más alto la acrótera de Apolo. Cruzó la pronaos tocando las duras y frías columnas, abrió la reja y entró en el templo arrodillándose frente a la estatua del dios. Cerro los ojos y empezó a llorar.

Un joven chico, alto y hermoso se le acercó por detrás, la abrazó y le susurró al oído:
- No sufras más tu vida pasada, empieza una nueva vida, cuida el templo y ayuda a tu pueblo. Soy la luz, soy la verdad. Yo te daré paz y felicidad.

El chico desapareció sin dejar rastro. Era el dios Apolo que le daba la bienvenida y su bendición. El gran astro con su cítara animaba y protegía a su querida sacerdotisa.
Dedicat a una amiga que esta vivint un llarg estiu a les Cíclades, torna aviat Anna :)

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