lunes, 27 de junio de 2011

Más allá del coño planetario


Gaia estaba más allá del coño. El planeta giraba el doble de rápido, los polos se desintegraron por culpa de la velocidad mundial.
Todo era un puto caos!

El clima cambió, en África helaba de frío y en Rusia se amontonaban las dunas de arena.
La naturaleza evolucionó radicalmente: los camellos nadaban por los mares, los leones se rascaban la cabeza y comían plátanos, los peces salían del agua porque se ahogaban, los gallos ponían los huevos en vez de las gallinas. El norte era el sur o más bien el oeste, y el este era el sur, la verdad no se podía saber con demasiada certeza ya que cuando cogías una brújula te petaba en las manos y la aguja se te clavaba en el ojo, te quedabas ciego y tonto cardinalmente.
Los arboles hacían sopas, las manzanas salían corriendo, los kiwis se depilaban...

Los seres humanos, el eslabón más bajo de la cadena alimenticia, sufrían constantemente ataques de histeria colectiva donde repentinamente empezaban a girar sobre si mismos como peonzas hasta que cabeza y brazos salían disparados, la cual cosa condujo a su autodestrucción.

Al cabo de un tiempo las musarañas dominaron el mundo, con sus
2-3 centímetros de alargada y sus 2-3 gramos de peso.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada