viernes, 28 de mayo de 2010

Pueblo de conciencia

Había una vez una pequeña ciudad del litoral catalán que vivía tranquila en su espacio habitable. La ciudad había crecido gracias a la industria textil y a los pequeños agricultores de los alrededores, viviendo todos en armonía con un paisaje paradisiaco.

Pero llego el día en que esa pequeña ciudad tenia que dar un paso, un paso en falso: La ciudad se comió a sus pacíficos agricultores ampliando sus fronteras para constituir una ciudad de corrupción y pecado.
Se edificaron grandes centros comerciales, destruyendo a los pequeños comercios. Se crearon enormes macroprostíbulos dejando de lado los pequeños burdeles. Se construyeron altos edificios encima de derruidos monumentos artísticos e históricos. Lujosos hoteles abrían donde teatros y salas de cine cerraban. Se cancelaban festivales de música, se clausuraban centros cívicos y se eliminaban espacios verdes. Políticos, jueces, policías... todos ellos corruptos se subían el sueldo, un sueldo desorbitado.

Un 20% de población estaba en paro, un 19% vivía en estado de pobreza y un 99% padecía el abuso de la mafia gubernamental. La sanidad, la educación, las redes eléctricas y el transporte sufrían una caída de la financiación enorme. La deuda pública ascendía a mas de 100 millones de euros y esto hacia que los impuestos se endurecieran mucho. La privatización se adueñaba de todo espacio público, era la dictadura del capitalismo.


Una nube oscura se posaba en el paraíso ciudadano, pero un susurro empezaba a sonar por las calles, un susurro que se iba convirtiendo en palabras claras de UNIÓN, REVOLUCIÓN y LIBERTAD.


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