domingo, 10 de enero de 2010

El hombre de libro

Después de un largo fin de semana de 21 días, volvió a coger su cuaderno de notas y empezó a escribir. Las ideas iban de un lado a otro, junto a pequeños garabatos de nerviosa pluma. Los espacios en blanco desaparecían. Un mosaico de letras y colores que te podía llevar dentro de un espacio temporal pasando des de la profunda mazmorra a la isla perdida llena de piratas, a través de una nave espacial y con un joven detective de los años 20. Su mente abierta era un don para la sociedad perdida dentro del televisor. Cuentos, novelas, poemas... Todo él y nada más. Era su fuente de vida diaria. Y aunque vivía encerrado detrás de la verja blanca acolchada, permanecía sereno en su mundo de libro, feliz.

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